miércoles, 17 de julio de 2013

Y la camisa de Metallica

Como muchas relaciones que terminan mal pero no puedes evitar amar, tienden a elegir un camino más civilizado de regresarse mutuamente sus pertenencias.

Mantuve esa camisa de metallica conmigo durante años, ya que había sido lo único que me quedó de nuestra relación de cuando éramos más jóvenes e inexpertos en el área de la conquista. Quizás tu mejoraste tus tácticas pero yo sigo siendo una tonta que sólo pierde el norte y el habla cuando algún chico realmente me gusta.

Me la regalaste cuando no teníamos ni trabajo, ni ninguna entrada para pagarnos camisas nuevas y cosas lindas. Era tuya, de aquella vez que lograste reunir suficiente para ir al concierto de metallica hace 10 años atrás. Era tu prenda favorita, y regalármela fue como decir que me amabas lo suficiente como para renunciar a ella.

Cabe destacar que luego de haber terminado lo que más extrañaste fue esa camisa más que a mi.

Y como me daba risa el asunto, no te la devolví por ser el único artículo que recibí de ti. Pero la verdad es que me recordaba tanto a ti que ni la usaba, solo la sacaba de la gaveta cuando me hacías falta. Con el tiempo la perdoné pues ella no tenía culpa de nada y la usaba exclusivamente para dormir, irónicamente, cuando me daba miedo la oscuridad.

En nuestra última relación (porque hemos empezado varias y cada una diferente a la anterior) me veías la camisa y entre risas recordabas que la amabas y me la diste. Finalmente, al terminar, entre tus cosas te regresé la bendita camisa, porque pensé que quizás le darías un mejor hogar. Y cuando se la pusiera la otra, te darías cuenta que nadie la usa mejor que yo ;)

No es cierto. no hay otra (digo yo) pero me es más fácil pensar así, que verte marchar porque eres un tonto testarudo, ególatra, necio, etc.

Hoy, me devolviste mis cosas. Recogiste las últimas pertenencias tuyas y te fuiste. No sin antes decirme, "ahí en esas cajas hay unos monitos, y esas cosas que jamás botas y siempre guardas. Sólo para que sepas". Dije "ok" sin mucho interés. Te despediste, y en tu mirada algo cambió. Quizás porque te encontraste con la mía que te decía "ya no hay marcha atrás".

Mi cuarto quedó hecho un desastre. Hay polvo por todas partes y debo organizar todo lo que quedó fuera de lugar. Me dije empezaré botando estas cajas, y estuve a punto de hacerlo sin revisar siquiera, pero cuál es mi sorpresa al abrir esa bolsa con la imagen de la empresa donde trabajas: la camisa de metallica dobladita.

No pude evitar que las lágrimas escaparan sin control y sin sonido alguno. Mis ojos sólo permanecieron abiertos mirándola fijamente pensando: demonios, por primera vez me tomo desprevenida.

Tiendo adelantarme a los hechos para hacer el intento de controlar mis emociones cuando efectivamente, las cosas suceden. Pero esto solo abrió la matrioska vomitando todo el amor que mantengo cautivo para poder seguir adelante sin ti. Y aquel arcoiris lloroso solo abrazó la camisa fuertemente. No pude hacer nada más.

La coloqué nuevamente en la bolsa, y ahí me está esperando, para secar mis lágrimas nuevamente cuando me atreva a lidiar con esa bolsa y esas cajas. Me senté en la cama mirando a la pared pensando en todo lo que había pasado, y como las personas podemos ser tan hirientes cuando estamos molestos y tan vulnerables que nos volvemos cuando la melancolía nos consume. Recordé que debajo de mi cama hay una maleta tuya que debo arreglar y sacar todo lo que hay allí para regresártela, junto a esa maleta, irá la camisa.

Lo siento, pero no puedo aceptar nuevamente esa camisa en mi vida. Se lo mucho que significa para tí, y antes de sacar conclusiones apresuradas y cursis sobre el porque me la has devuelto, debo decirte que no puedo mantener nada que nos ligue de ésta manera tan íntima. Te amo profundamente, pero necesito seguir adelante y no caer nuevamente en tus juegos infantiles. Tú me sacaste de tu vida, y pretendo quedarme fuera de ella. Esta es mi manera de decirte: que te vaya bien. Pero te dejo ir.

He llegado a la conclusión que el amor de tu vida y el hombre de tu vida son dos cosas distintas. Estoy muy segura que eres el amor de mi vida...pero no el hombre de ella.

También estoy segura que aprenderé a amar de nuevo, y quizás con algo de suerte, encuentre a alguien que me ame de vuelta y tener junto a él una relación sana y para toda la vida. Aun cuando era contigo con quien iba a tener a la parejita, con tus ojos y mi cabello. Era contigo con quien iba a jugar por las noches con el ps3 que compramos juntos. Era a ti a quien quería despertar con besos todos los días por el resto de mi vida...contigo era con quien, por primera vez, me veía vestida de blanco.

Llegó el momento de decirte adiós para toda la vida, aunque toda la vida continúe pensando en ti.


3 comentarios:

JesSchajris dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
JesSchajris dijo...

Debo reconocer que este puto post me dio justo en el medio del corazon... coño es que no entiendo como es que podemos amar tanto y luego sufrir tanto. No es justo, no es el deber ser.. No puede ser que tus mejores recuerdos provengan de tus peores lagrimas... ¿como haces para evitar que esto te suceda? no hay forma, es parte de la vida. Pero que bastarda es.... como es capaz de dejar que el protagonista de tus sueños se vaya dejandote con un insomnio ojeroso que no te deje al menos dormir un poco y correr con la suerte de tener otro alguien en quien soñar... NO ME PARECE... TE QUIERO AMIGA, ERES UNA MUJER ESPECTACULARMENTE GRANDE

carly dijo...

Sabes que me pongo a pensar en todo lo que hemos vivido, y me reafirma el refrán "las cosas pasan por algo". Jamás pensé que nuestra amistad pudiera cultivarse de una manera tan bonita. También te quiero un mundo! gracias por siempre poder estar ahí :****